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Carta al Presidente
viernes, 10 de marzo de 2006
Ref. : ¿seré humano?
Sr. Presidente Kirchner:
Es lamentable como usted nos desprecia, es vergonzoso que para poder sacar un pasaje en micro tardé 4 horas, eso si, tardé nada más que 4 horas porque estoy al tanto de las leyes, pero el resto de los discapacitados se van sin su pasaje (apuesto que el micro va a viajar vacío, luego le informaré cuanto pasajeros hubieron).
No hay dudas que usted se dedica a emparchar las leyes a su placer y según las necesidades de sus amigos, pero ignorando las necesidades de la gente de verdad.
Es terrible e increíble que haya tenido el valor de firmar algo tan discriminador y vergonzoso como el decreto 118/2006, no hay dudas que eso lo ha hecho para alegrar a sus multimillonarios amigos y para demostrar que desprecia los derechos humanos. No puede alegar que lo engañaron, ya que al pie se encuentra su firma.
Por ejemplo, si a mi me pidieran que haga una historia imparcial sobre el tratamiento de la discapacidad, la misma sería:
Durante años los discapacitados fueron ignorados, hasta que el día 08 de Octubre de 1971 el presidente de la nación, el General LANUSSE, creó la ley 19.279, en ella se le daba a los discapacitados la posibilidad acceder a un auto.
Luego llegó otro presidente quien pensando en los derechos humanos, nos ascendió del puesto despreciable que teníamos, a la categoría de HUMANO, este presidente fue el General Videla, quien creó la excepcional ley 22.431.
Luego, los sucesivos presidentes se dedicaron a restringirnos la posibilidad de acceder a un auto, a tal punto que hoy sólo unos pocos adinerados pueden acceder a la compra de un auto.
Entre ellos el presidente MENEM, mejoró un poco el artículo 22 de la ley 22.431, promulgando la ley 24.314.
Luego llegó otro presidente, uno que se jacta de haber estado detenido en reiteradas oportunidades, incluso durante la democracia (pero nunca comenta los delitos que cometió). Ese presidente se rodea de algunos delincuentes condenados. Se llena la boca hablando de los derechos humanos, pero pareciera que sólo tienen derechos los delincuentes, nunca las víctimas.
Cuando quedé discapacitado, pasé por varias etapas, desde negarlo, hasta la depresión. Un día me levanto con ganas de seguir a delante, pero me encuentro que soy despreciado por mi condición de discapacitado, intento solicitar ayuda en las entidades que deberían defendernos, pero veo que están dirigidas por políticos no discapacitados, quienes sólo quieren llegar a fin de mes, es por eso que quiero presentarme ante la justicia. Me veo trabado porque la justicia viola el artículo 43 de la Constitución Nacional, ya que me dicen que si no puedo pagar a un abogado, no puedo acceder a la justicia. El mismo personal del Poder Judicial me dice que como la mayoría de los políticos son abogados, los jueces y fiscales también, nunca van a cambiar esto. Comencé a peregrinar por los abogados gratuitos. En el 8º piso por escalera del Palacio de Tribunales (el que viola toda ley de accesibilidad), me informaron que ellos son pagos por el estado, y nunca defenderían los derechos de un discapacitado luchando contra el estado. Me voy a el Colegio de Abogados, donde me informan “no atendemos causas sobre discapacidad”. Sigo luchando y voy a ver a las madres de plaza de mayo, luego de franquear todas las barreras arquitectónicas, entro en una habitación viciada de humo, donde 3 mujeres me dicen “no nos interesan los discapacitados”, salgo con dificultad ya que había muchas escaleras. Me dirijo a la oficina de derechos humanos, al ver la escalera ya me aterré, cuando logro llegar, me responden “nada vamos a hacer, ya que la ley de discapacitados la hizo Videla, y si él pensó en los discapacitados, nosotros tenemos que DESHACERNOS de los discapacitados”. Bueno, cuando gobernaba Videla yo tenía 7 años ¿por qué tenía que hacerme cargo del odio contra él?.
Al ver que por cuestiones políticas me discriminaban, a tal punto que ni siquiera me consideraban humano, es que decidí estudiar las leyes vigentes y publicarlas en internet.
También quise poner en conocimiento del presidente de la Nación estos hechos, para que él, quien se jacta de su lucha igualitaria, solucione esto. Me encuentro con una casa de gobierno inaccesible.
De pronto este presidente promulga el decreto 38/2004, regulando la ley 22.431, me puse contento y creí que todo cambiaría. Pero no hay dudas que fue una medida demagógica con un fin publicitario, no es casualidad que al decreto 38/2004 lo publicaron por todos lados, mientras ocultan (seguro que por vergüenza) el decreto 118/2006. También noté que se le estaba regalando el certificado de discapacidad a muchos que no eran discapacitados, por lo que solicité que se nos hiciera un certificado inviolable, el presidente de la Nación no respondió mi pedido, por lo que se lo solicité a la hermana (la que cumplía funciones públicas), al no recibir respuesta me dirigí a ver qué pasaba. Fui recibido por una señora que me dijo “cuando leí su carta, pensé que exageraba, por eso enviamos gente a la terminal de Retiro, nos asustamos, al final su carta era suave comparada con la realidad”. Pero nunca hicieron nada.
Desde enero del 2004 las empresas de micro violaron sistemáticamente las leyes, discriminando, agrediendo, etc.. a los discapacitados, esto fue comprobado por todos los organismos existentes, hasta la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires hizo una publicación sobre el tema (anteriormente le adjunté copia). Es terrible la cantidad de violaciones a las leyes que han cometido las empresas, viendo esto es que uno pensaría que se las sancionaría, pero no, misteriosamente en lugar de sancionarla la premiaron con el artículo 4º del decreto 118/2006. No hay dudas que esto es porque las empresas son poderosas y como decía PLATON “La justicia no es más que el interés del más fuerte”, ahora entendí por qué yo ni siquiera pude acceder a la justicia. Siempre se dijo en las cámaras ocultas de los noticieros que las empresas de micro lavaban dinero mal habido de la política, ¿será verdad?.
En fin, parece que los únicos privilegiados son los discapacitados morales y los poderosos.
Señor presidente, ¿es justo que esta tenga que ser la verdad? ¿no será momento de cambiar esto? ¿seré sancionado por decir la verdad o se me dará la posibilidad de darme cuenta que estoy equivocado y que desde ahora, todo cambiará?
Espero su respuesta. ¿la espero?
Atentamente;


Giuliani; Luis Alberto
DNI: 20.619.240
Quesada 2670 CF (1429)
4546-1627
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